Desde el pebetero
Sin ciencia no hay deporte
Al igual que Corebos de Elida, ganador de la carrera atlética en los Juegos Olimpicos de Atenas 776 AC, el nombre de Michael Phelps quedará eternamente ligado y asociado a los Juegos Olímpicos de Pekín como la gran muralla a China.
Su figura ya es inmortal. Nadie ha ganado tantos oros como él. Tiene once medallas doradas dos más que el legendario finlandés volador Paavo Nurmi, encendedor del pebetero en Helsinki 52, y que Carl Lewis y Mark Spitz; también dos oros más que la gimnasta ucraniana Larissa Latynina.
Cada brazada cada victoria y record es un nuevo gajo de historia que invita a la reflexión acerca de este lucero que ilumina con su luz cenital a la natación, al deporte y a los JO de Pekín.
Phelps es un máquina de nadar que combina los avances tecnológicos, con la técnica, con los nuevos sistemas de acondicionamiento físico y una mentalidad obsesiva de dominio agonal.
Estanques olímpicos rápidos, con rejillas perimetrales que amortiguan el rebote de las ondas en las paredes, carriles antiturbulentos, trajes de baños sin costuras, que se ciñen al cuerpo como la túnica de Neso a Hércules, repelentes al agua que influyen en las actuaciones de los nadadores.
La natación es un deporte que relaciona fuerza, peso y volumen. Si el bañador reduce el volumen del cuerpo entonces resulta evidente que el competidor se desplazará más rápido.
Pero acaso sin duda lo más importante es la ciencia al servicio del deporte. Las investigaciones laboratorio que permiten la recuperación del cuerpo a las cargas de trabajo y a la fatiga que genera el esfuerzo de la competencia, sin el uso de sustancias prohibidas.
Esta natación revolucionaria de los albores del siglo XXI, que lleva 19 record mundiales en Pekin, no se puede entender sin el respaldo científico. Sin la ciencia ya no hay deporte.
Nicky Thierry, el principal estadístico de la natación mundial, me confió hace poco tiempo una frase cruda. “Los países del tercer mundo están condenados a no ganar medallas en la natación olímpica y mundial”. No tienen ciencia aplicada al deporte.
Dramático segundo oro de Phelps
En dramática persecusión Jason Lézak fulminó con su última brazada al francés Alain Bernard y llevó a los Estados Unidos a recuperar la corona olímpica en la posta libre 4×100 metros, con el récord mundial de 3.08.24, en una acción eléctrica que mantiene vivas las esperanzas del astro Michael Phelps en el camino hacia las ocho medallas de oro.
Parecía imposible que Lézak, con medio cuerpo en desventaja de Bernard pudiese remontar la posición de segundo lugar. El Cubo de Agua burbujeaba en sucesivas explosivas de emoción con el sprint de Lézak mientras el destino dorado de Phelps oscilaba en un hilo.
La cuarteta norteña alineó con Michael Phelps, Garrett Weber-Gale, Cullen Jones y Lézak. El astro de Baltimore abrió la posta y aunque estableció récord personal y de su país en 47.51 fue superado por el australiano Eamon Sullivan quien rompió la plusmarca mundial de Bernard (47.50) y la llevó a 47.24.
Australia alternó con Estados Unidos la vanguardia. Francia se apoderó de la punta con el esfuerzo de Frederick Bousquet que superó en la tercera posta a Cullen Jones, 46.63 contra 47.65, y luego vendría la persecución victoriosa de Lézak.
Fue el segundo oro de Phelps y unas diez mil personas festejaron ruidosamente la competencia.
Cuatro récords mundiales fueron destrozados durante la segunda fecha del torneo de natación de los Juegos Olímpicos. El japonés Kosuke Kitajima se convirtió en el primer hombre en cruzar el muro de los 59 segundos al cronometrar 58.91 al revalidar el título que consiguió de Atenas en la distancia de los 100 m estilo de pecho.
Kirsty Coventry, de Zimbawe, plata en los 400 medley, batió la plusmarca mundial de los 100 m dorso en 58.77. La anterior, la poesía de Natalie Coughlin en 58.98 desde el 1 de julio durante el Trial de Estados Unidos celebrado Omaha, Nebraska.
Rebecca Adlington borró del mapa a la estadounidense Katie Hoff, a la italiana Federica Pellegrina y a la francesa Laure Manaudou en la final de los 400 metros libres (4.03.22) y en grata sorpresa se convirtió en la primera mujer de Inglaterra en ganar el oro olímpico en la distancia.
La australiana Lisbeth Trickett con un cronómetro de 56.73 batió a Christine Magnuson, de Estados Unidos (57.10) en los 100 m estilo de mariposa y mantiene a su país en el primer lugar en el cuadro de medallas de la natación femenina con 2-0-2: 4 contra 0-3-1:4 de la escuadra norteña.
Michael Phelps se colocó en el cuarto en la final de los 200 m libres. Su espléndida forma puede llevarlo a romper su propio récord mundial ante la amenaza del coreano Taehwan Park.
Comentarios
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- Johnny » Posteado en 11 de Agosto, a 23:39
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Phelps se va quedar corto, depende de un equipo en más medallas y es muy posible que le fallen
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- mel » Posteado en 11 de Agosto, a 23:55
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hola
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- andrew » Posteado en 12 de Agosto, a 03:41
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- pedro » Posteado en 12 de Agosto, a 03:51
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de acuerdo, sara
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- ana » Posteado en 12 de Agosto, a 14:55
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¡phelps es increible!
No solo el deporte de la natación otorgará medallas a los paises ultradesarrollados, los paises pobres están destinados a solo participar en cualquier torneo, salvo algunas excepciones como Cuba, o Brazil y Argentina en el futbol.