Desde el pebetero

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En la alberca y en la pista se tiene el privilegio de presenciar; al coincidir en tiempo y espacio, al hombre más veloz en el agua y al hombre más rápido de la Tierra.
 
El estadounidense Michael Phelps y el jamaiquino Usain Bolt, astros y figuras emblemáticas de los Juegos Olímpicos de Pekín.
 
Los récords tiemblan y estallan ante las impetuosas brazadas del héroe de Baltimore y aladas zancadas del meteoro caribeno.
 
En el relevo 4×100 metros lisos, Bolt y Asafa Powell son dos relámpagos negros, pero en el cambio deficiente del testigo o estafeta se ven torpes y sin precisión. Aun así cronometran 37.10 con Nesta Carter y Michael Frater. Rompen las marcas, olímpica y mundial, de 37.40 en poder de las cuartetas de Estados Unidos que corrieron en el Campeonato Mundial de Stuttgart 1993 y en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
 
Cerca de 90 mil pares de ojos siguen en el Nido de Pájaro el fogonazo amarillo de Jamaica. Y se tiene la sensación de que si Bolt y Asafa hubiesen tenido sincroniía en el cambio habrían derrumbado el muro de los 37 segundos, lo que significa un promedio de 9.25 en cada 100 metros y la alta probabilidad de que Bolt, con velocidad lanzada, haya corrido por debajo de los nueve segundos en el hectómetro.
 
En la noche memorable que corrió los 200 metros llanos en 19.30 le tomé un cronometraje manual parcial de 0.75 segundos en un segmento de diez metros. Dos más en 0.80, lo que equivale a un promedio de 45 y 48 kilometros por hora.
 
Evidentemente sin ningún valor más que para el observador que ahora comparte la medición con el amable lector.
 
El cronometraje manual es mucho más rápido que el electrónico. Hago un paréntesis para indicar ahora que, por una larga tradición deportiva, se considera al triunfador de los 100 metros lisos en Juegos Olimpicos o en Campeonatos Mundiales como el hombre más rápido del planeta. Pero esto no es asá. El hombre más rápido del planeta, por lo general,  siempre ha sido el atleta de los 200 metros.
 
En física la velocidad tiene diferentes clasificaciones, que van desde la absoluta que es la de la luz, y que viaja en números redondos a 300 mil kilómetros en un segundo, a otras denominadas angular, tangencial, instantánea, promedio.
 
Comparemos la velocidad promedio de Usain Bolt en 100 metros con la de 200 metros. Cuando rompió el récord mundial en 9.89 corrió a un promedio de 10.319 metros cada segundo lo que equivale a 37,151.702 kilometros por hora.
 
Y en los 200 metros cronómetro 19.30 para una velocidad promedio de 10.362 metros en un segundo con la correspondiente de 37,305.699 kph. Es mucho más rápido en 200 m. Compare.
 
En Tokio 1991 durante el Campeonato Mundial el estadounidense Carl Lewis alcanzó de manera efimera, de los 70 a los 80 metros, una velocidad (0.83 segundo en 10 metros) medida con cronometraje electrónico de 43,373.493 kph. Lewis batió en aquella ocasión la marca mundial en 9.86. Sin duda alguna la velocidad de crucero de Usain Bolt es mucho más alta que la de Lewis.
 
Con tres oros, tres récords mundiales y tres récords olímpicos vive su momento estelar. Bolt se reafirma en la figura cimera del atletismo olímpico. Es un triplete extraordinario.
 
En el concurso femenino atlético la etiope Tirunesh Dibaba se convierte en la primera mujer en conseguir el doblete olímpico en los cinco mil y diez mil metros lisos. En prueba lenta y con demostración de velocidad terminal logra el oro en las 12 vueltas y media al estadio en 15.41.40. Domina en capacidad resistencial y en estrategia a la ex plusmarquista mundial Elvan Abeylegesse, de Turquía, y a Meseret Defar, de Etiopia, oro en Atenas.
 
Con aspiraciones a un doblete dorado enfrentan este sábado en la distancia media de los 5,000 metros el monarca de los 1,500 metros, Rashid Ramzi, de Barhein y el campeón de los 10,000 metros Kenenisa Bekele, de Etiopia, en una carrera de campanillas.

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El deporte es espejo de la vida. Hay tiempo para sembrar y tiempo para cosechar. Tiempo para reír y tiempo para llorar; tiempo para recoger piedras.
 
A la luz de las ocho medallas de Michael Phelps y del fogonazo de 9.69 en los 100 metros lisos del jamaicano Usaint Bolt se escriben otras historias con colores menos fuertes y menos brillantes. Las escriben hombres y mujeres que buscaron la gloria en el escenario olímpico y la victoria o la acción sobresaliente se les escurrió como agua en las manos.
 
Hoy China y el mundo del atletismo se entristecen con la lesión de Liu Xiang. Acaso ninguna prueba era tan esperada con tanta expectación, junto con la del hectómetro liso, como la de los 110 metros con vallas. La chispa se prendió el 12 de junio cuando la progresión meteórica del cubano Dayron Robles destrozó la plusmarca mundial en Ostrava en 12.87.
 
Los aficionados se frotaron las manos y esperaron ansiosos el duelo los últimos meses. El emblemático Liu Xiang era el poseedor de la anterior plusmarca con 12.88. Fue el primer chino en obtener el oro olímpico en los Juegos de Atenas. Ganó el primer sitio en el Mundial de Osaka 2007.
 
Se daban las condiciones ideales en el par de fuerzas Dayron Robles - Liu Xiang para formar una hoguera en el Nido de Pájaro, el estadio más hermoso del mundo.
 
Pero Liu Xiang abrió la temporada de manera discreta. Y el manto del misterio cubrió su estado físico. Esta mañana, lamentablemente, Liu Xiang ha abandonado el estadio con dolores en su pierna derecha. Fue como quitarle al atletismo una de sus más preciadas joyas a su corona.
 
Por segunda ocasión la reina del maratón Paula Radlicffe, de Inglaterra, se apaga ante el calor y la humedad. Los atletas son como sensibles barómetros que reaccionan a los cambios de las condiciones metereológicas.
 
Y cada cuerpo lo hace diferente. Y aunque el campeón en términos generales se adapta a cualquier circunstancia la realidad es que el calor y el frío no son iguales para todos. Tampoco la humedad y menos en la agobiante carrera de maratón capaz de fundir a los más fuertes.
 
Hay algo de paralelismo deportivo entre Paula Radcliffe y aquél extraordinario atleta australiano Ron Clarke. Batió 23 marcas mundiales pero nunca subió al podio por el oro. La inglesa tiene una impresionante marca de 2.15.25 y no puede cumplir su aspiración de ser campeona olímpica en su distancia favorita.
 
Allá en la pista escarlata de Barcelona con las luces crepusculares y la tibia atmósfera el zar Sergey Bubka falló en su intento de alcanzar el oro en la pértiga. Y en Atlanta 96, Lindford Christie, el campeón defensor de los 100 metros, cayó fulminado por su segunda salida en falso. Katie Hoff la principal figura de la natación estadounidense fue otra de las que falló en la conquista individual del oro en la pileta.
 
Así es el deporte la actividad humana más difícil del planeta…

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  1. Sara » Posteado en 18 de Agosto, a 19:23

    Creo que fue decepcionante el papel del chino, sin embargo; se me hace comprensible por la tensión y estres que vivien ya que un país y el mundo entero esperaban todo de él.

El análisis a profundidad: récords, medallistas, todo bajo la lupa de toda una autoridad en el deporte olimpico.