Desde el pebetero
25 de Agosto, a 16:07

Fiesta Inolvidable

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Los momentos estelares de los Juegos Olímpicos, las ocho medallas de oro y siete récords mundiales del fenómeno acuático Michael Phelps, en un deporte revolucionario en el que se batieron 25 plusmarcas mundiales y 90 olímpicas, la ilustre actuación de Usain Bolt en los 100 y 200 m lisos, el récord mundial de Yelena Isinbayeva con su sonrisa en el empíreo, la hazaña de Samuel Wansiru que rompió una sequía de casi medio siglo y dio a Kenya la primera medalla de oro en el maratón, las ceremonias de inauguración y de clausura con su toque de fantasía, la organización de las competencias con precisión sideral, el triunfo de China sobre Estados Unidos y el resto del mundo como consecuencia del acelerado desarrollo económico del Dragón asiático.
 
Toda la visión de conjunto con la amable hospitalidad del pueblo chino y las joyas arquitectónicas, El Nido de Pajaro, el estadio más hermoso del planeta y El Cubo de Agua, forma una imagen inolvidable que, con los acontecimientos aun frescos, se tiene la impresión de que estos Juegos serán difíciles de igualar en mucho sentidos.
 
Difícilmente surgirá otro pez que logre ocho medallas doradas y otro meteoro que rompa tres marcas mundiales en la pista del estadio.
 
No obstante este tipo de afirmaciones son de lo más frágil. En cuatro años suceden tantas cosas. Después de Atenas 2004 y el Mundial atlético de Helsinki 2005 se tenía la absoluta certeza de que los estadounidenses Jeremy Wariner y Sanya Richards, amos del universo de los 400 metros lisos, se pintarían de oro en Beijing. Y no ha sido asi. ¿Alguien sospecho la caída estrepitosa de la croata Blanka Vlasic en el salto vertical?
 
La competitidad del atletismo olímpico es tan extremadamente difícil que de un programa de 43 pruebas sólo cinco monarcas, tres mujeres y dos hombres, revalidaron sus titulos: Yelena Isinbayeva en el salto con pertiga, la jamaiquina Veronica Campbell en los 200 metros lisos y Francoise Mbango, de Camerun, en el triple.
 
Y en hombres el etiope Kenenisa Bekele en los 10,000 metros lisos y el noruego  Andreas Thorkildsen en el lanzamiento de jabalina.
 
Michael Phelps enfrentó y venció a especialistas de alto nivel técnico como el serbio Milorad Cavic, en los 100 m de mariposa, apenas por una centésima de segundo, el húngaro Laszlo Ceh y el estadounidense Ryan Lochte en el medley o el coreano Taehwan Park, monarca de los 400 metros libres, en la distancia de los 200 m. Algunas de sus victorias estuvieron tenidas de intenso dramatismo como la que consiguió sobre Cavic o la del relevo 4×100 m libres.
 
La natación ha evolucionado aceleradamente en los últimos meses en función con los nuevos trajes de baño sin costura, repelentes al agua y con un mínimo de coeficiente de rozamiento con el agua, la tecnología de las albercas, los cambios a las reglas de natación que ahora permiten incluso en la braza o pecho el empleo de un batido de pies de delfín o mariposa, así como los sistemas de acondicionamiento físico y la tecnología en las piletas que amortiguan con las rejillas perimetrales y carriles antiturbulentos el rebote de la onda del agua.
 
Si Michael Phelps sepultó el mito de Mark Spitz, el jamaiquino Usain Bolt dejó muy atrás en su estela a Michael Johnson.
 
Los cronometrajes de Bolt dejan huella indeleble en estos Juegos Olímpicos. Sus marcas son asombrosas. Es el primer hombre que cruza la frontera de los 9.70 con 9.69 y corre los 200 m en curva en 19.30 dos centésimas de segundo, más rápido que Johnson. Gano otro oro con récord mundial en la posta 4×100 m lisos.
 
En la hazaña de Bolt también ha intervenido la tecnología en la fabricación de zapatillas ligerísimas y de pistas sintéticas que cumplen con un máximo de eficiencia, la tercera Ley de Newton, a toda fuerza de acción una de reacción y de sentido contrario. Los dioses del estadio corren, saltan, vuelan pero también rebotan en cada zancada.
 
El atletismo arrojó dos dobles monarcas los etiopes Kenenisa Bekele y Tirunesh Dibaba en 5 y 10 mil metros lisos.
 
Los Juegos Olímpicos dejan un racimo de historias entre ellas la desilusión de que no se haya producido el duelo entre Xiang Liu y Dayron Robles en los 110 m con vallas y la insólita agresión del taekwandoin cubano Angel Matos.
 
Dirigentes y deportistas de países del Tercer Mundo debieron dar otra interpretación más sana y elevada a esta fiesta universal del músculo, la inteligencia y la audacia. El deporte, después de todo es, aunque muy difícil, un hermoso juego.
 
Se repartieron 302 medallas de oro. China (51), Estados Unidos (36), Rusia (23), Gran Bretaña (19), Alemania (16) y Australia (14) con un total de 159 preseas ganaron más que el resto del planeta en función a nivel económico, político y social.

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  1. Sara » Posteado en 26 de Agosto, a 12:49

    Gracias por el color que le dio a los juegos con sus comentarios!

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El análisis a profundidad: récords, medallistas, todo bajo la lupa de toda una autoridad en el deporte olimpico.