Tiempo de recoger piedras
El deporte es espejo de la vida. Hay tiempo para sembrar y tiempo para cosechar. Tiempo para reír y tiempo para llorar; tiempo para recoger piedras.
A la luz de las ocho medallas de Michael Phelps y del fogonazo de 9.69 en los 100 metros lisos del jamaicano Usaint Bolt se escriben otras historias con colores menos fuertes y menos brillantes. Las escriben hombres y mujeres que buscaron la gloria en el escenario olímpico y la victoria o la acción sobresaliente se les escurrió como agua en las manos.
Hoy China y el mundo del atletismo se entristecen con la lesión de Liu Xiang. Acaso ninguna prueba era tan esperada con tanta expectación, junto con la del hectómetro liso, como la de los 110 metros con vallas. La chispa se prendió el 12 de junio cuando la progresión meteórica del cubano Dayron Robles destrozó la plusmarca mundial en Ostrava en 12.87.
Los aficionados se frotaron las manos y esperaron ansiosos el duelo los últimos meses. El emblemático Liu Xiang era el poseedor de la anterior plusmarca con 12.88. Fue el primer chino en obtener el oro olímpico en los Juegos de Atenas. Ganó el primer sitio en el Mundial de Osaka 2007.
Se daban las condiciones ideales en el par de fuerzas Dayron Robles - Liu Xiang para formar una hoguera en el Nido de Pájaro, el estadio más hermoso del mundo.
Pero Liu Xiang abrió la temporada de manera discreta. Y el manto del misterio cubrió su estado físico. Esta mañana, lamentablemente, Liu Xiang ha abandonado el estadio con dolores en su pierna derecha. Fue como quitarle al atletismo una de sus más preciadas joyas a su corona.
Por segunda ocasión la reina del maratón Paula Radlicffe, de Inglaterra, se apaga ante el calor y la humedad. Los atletas son como sensibles barómetros que reaccionan a los cambios de las condiciones metereológicas.
Y cada cuerpo lo hace diferente. Y aunque el campeón en términos generales se adapta a cualquier circunstancia la realidad es que el calor y el frío no son iguales para todos. Tampoco la humedad y menos en la agobiante carrera de maratón capaz de fundir a los más fuertes.
Hay algo de paralelismo deportivo entre Paula Radcliffe y aquél extraordinario atleta australiano Ron Clarke. Batió 23 marcas mundiales pero nunca subió al podio por el oro. La inglesa tiene una impresionante marca de 2.15.25 y no puede cumplir su aspiración de ser campeona olímpica en su distancia favorita.
Allá en la pista escarlata de Barcelona con las luces crepusculares y la tibia atmósfera el zar Sergey Bubka falló en su intento de alcanzar el oro en la pértiga. Y en Atlanta 96, Lindford Christie, el campeón defensor de los 100 metros, cayó fulminado por su segunda salida en falso. Katie Hoff la principal figura de la natación estadounidense fue otra de las que falló en la conquista individual del oro en la pileta.
Así es el deporte la actividad humana más difícil del planeta…
Creo que fue decepcionante el papel del chino, sin embargo; se me hace comprensible por la tensión y estres que vivien ya que un país y el mundo entero esperaban todo de él.