Magia en piruetas chinas
Como dos gotas de agua las chinas Wang Xin y Roulin Chen cautivan con elegantes acrobacias en la plataforma. Sus vueltas y giros helicoidales en complejos saltos simultáneos dejan agradable efecto estético en los espectadores. Los chinos son un universo aparte en los clavados. El Cubo de Agua de Pekín es un escenario artístico circense.
El año anterior, en Melbourne, arrazaron en el Campeonato Mundial con nueve de 10 oros en liza. En China los clavados son la disciplina olímpica más exitosa.
Xin y Roulin parecen unas muñequitas de jade, pelo corto, 15 años de edad, 1.36 y 1.37 metros de estatura y con un peso de 28 y 30 kilogramos. No sorprendería si de súbito en el borde de la alberca aparecieran otras iguales mas pequeñas y luego otras de dimensiones liliputenses, pues parecen fabricadas con el mismo molde.
Sus cuerpos diminutos, de músculos elásticos y flexibles, y el entrenamiento de fuerza les permiten alcanzar mayor rapidez.
Lo sorprendente, además de la técnica y la gracia que exhiben, es la simultaneidad con la que tocan y penetran la azulada superficie acuática. Hay algo de magia y de hechizo en las piruetas de las chinas que ayer, en magistral exhibicion artística, ganaron el oro en los saltos sincronizados de la plataforma de 10 metros.
Los entrenadores chinos aseguran que para modelar el éxito crean una simbiosis entre las clavadistas.
Desde niñas van a la misma escuela, al mismo club, entrenan juntas y viven bajo el mismo techo. La armonía de la relaciones humanas se manifiesta en la expresión deportiva de las piruetas. El secreto es la simultaneidad en la zambullida.
La plata y el bronce lo disputaron los duetos de Australia y México. Las antípodas Cole Briony y Wu Melissa fueron mejores que las mexicanas Paola Espinosa y Tatiana Ortiz.
Es la primera vez en la historia olímpica que una dupla mexicana asciende al podio. La experiencia de Espinosa de 21 años con una medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Barcelona, en pareja con Laura Sanchez, tiene su importancia en el rol con su compañera Tatiana Ortiz, de 24.
Presentan una tabla de un grado de dificultad superior en tres décimas a las chinas y a las australianas.
El grado de dificultad es el valor del clavado. Inician con una imprecisión en el clavado al frente en escuadra, se recuperan y posesionan del tercer puesto con la triple vuelta hacia adentro en ovillo. Las australianas se reafirman en el segundo lugar con una vistosa zambullida que combina maromas y giros.
México, con una tradicion en los clavados, corona medio siglo de esfuerzo con el metal de bronce. Es la décima medalla que obtiene en esta disciplina desde que Joaquín Capilla consiguiera el tercer sitio en los Juegos Olimpicos de Londres 1948.
Que buenos comentarios ! todo un conocedor del deporte !!!
Pudieron haber apretado mas y ganar la plata pero de todos modos estuvo bien
Pues las chinas siempre han sido buenas en esta disciplina, peor las mexicanas demostraron que sí se puede ¡Felicidades chicas!