Desde el pebetero

25 de Agosto, a 16:07

Fiesta Inolvidable

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Los momentos estelares de los Juegos Olímpicos, las ocho medallas de oro y siete récords mundiales del fenómeno acuático Michael Phelps, en un deporte revolucionario en el que se batieron 25 plusmarcas mundiales y 90 olímpicas, la ilustre actuación de Usain Bolt en los 100 y 200 m lisos, el récord mundial de Yelena Isinbayeva con su sonrisa en el empíreo, la hazaña de Samuel Wansiru que rompió una sequía de casi medio siglo y dio a Kenya la primera medalla de oro en el maratón, las ceremonias de inauguración y de clausura con su toque de fantasía, la organización de las competencias con precisión sideral, el triunfo de China sobre Estados Unidos y el resto del mundo como consecuencia del acelerado desarrollo económico del Dragón asiático.
 
Toda la visión de conjunto con la amable hospitalidad del pueblo chino y las joyas arquitectónicas, El Nido de Pajaro, el estadio más hermoso del planeta y El Cubo de Agua, forma una imagen inolvidable que, con los acontecimientos aun frescos, se tiene la impresión de que estos Juegos serán difíciles de igualar en mucho sentidos.
 
Difícilmente surgirá otro pez que logre ocho medallas doradas y otro meteoro que rompa tres marcas mundiales en la pista del estadio.
 
No obstante este tipo de afirmaciones son de lo más frágil. En cuatro años suceden tantas cosas. Después de Atenas 2004 y el Mundial atlético de Helsinki 2005 se tenía la absoluta certeza de que los estadounidenses Jeremy Wariner y Sanya Richards, amos del universo de los 400 metros lisos, se pintarían de oro en Beijing. Y no ha sido asi. ¿Alguien sospecho la caída estrepitosa de la croata Blanka Vlasic en el salto vertical?
 
La competitidad del atletismo olímpico es tan extremadamente difícil que de un programa de 43 pruebas sólo cinco monarcas, tres mujeres y dos hombres, revalidaron sus titulos: Yelena Isinbayeva en el salto con pertiga, la jamaiquina Veronica Campbell en los 200 metros lisos y Francoise Mbango, de Camerun, en el triple.
 
Y en hombres el etiope Kenenisa Bekele en los 10,000 metros lisos y el noruego  Andreas Thorkildsen en el lanzamiento de jabalina.
 
Michael Phelps enfrentó y venció a especialistas de alto nivel técnico como el serbio Milorad Cavic, en los 100 m de mariposa, apenas por una centésima de segundo, el húngaro Laszlo Ceh y el estadounidense Ryan Lochte en el medley o el coreano Taehwan Park, monarca de los 400 metros libres, en la distancia de los 200 m. Algunas de sus victorias estuvieron tenidas de intenso dramatismo como la que consiguió sobre Cavic o la del relevo 4×100 m libres.
 
La natación ha evolucionado aceleradamente en los últimos meses en función con los nuevos trajes de baño sin costura, repelentes al agua y con un mínimo de coeficiente de rozamiento con el agua, la tecnología de las albercas, los cambios a las reglas de natación que ahora permiten incluso en la braza o pecho el empleo de un batido de pies de delfín o mariposa, así como los sistemas de acondicionamiento físico y la tecnología en las piletas que amortiguan con las rejillas perimetrales y carriles antiturbulentos el rebote de la onda del agua.
 
Si Michael Phelps sepultó el mito de Mark Spitz, el jamaiquino Usain Bolt dejó muy atrás en su estela a Michael Johnson.
 
Los cronometrajes de Bolt dejan huella indeleble en estos Juegos Olímpicos. Sus marcas son asombrosas. Es el primer hombre que cruza la frontera de los 9.70 con 9.69 y corre los 200 m en curva en 19.30 dos centésimas de segundo, más rápido que Johnson. Gano otro oro con récord mundial en la posta 4×100 m lisos.
 
En la hazaña de Bolt también ha intervenido la tecnología en la fabricación de zapatillas ligerísimas y de pistas sintéticas que cumplen con un máximo de eficiencia, la tercera Ley de Newton, a toda fuerza de acción una de reacción y de sentido contrario. Los dioses del estadio corren, saltan, vuelan pero también rebotan en cada zancada.
 
El atletismo arrojó dos dobles monarcas los etiopes Kenenisa Bekele y Tirunesh Dibaba en 5 y 10 mil metros lisos.
 
Los Juegos Olímpicos dejan un racimo de historias entre ellas la desilusión de que no se haya producido el duelo entre Xiang Liu y Dayron Robles en los 110 m con vallas y la insólita agresión del taekwandoin cubano Angel Matos.
 
Dirigentes y deportistas de países del Tercer Mundo debieron dar otra interpretación más sana y elevada a esta fiesta universal del músculo, la inteligencia y la audacia. El deporte, después de todo es, aunque muy difícil, un hermoso juego.
 
Se repartieron 302 medallas de oro. China (51), Estados Unidos (36), Rusia (23), Gran Bretaña (19), Alemania (16) y Australia (14) con un total de 159 preseas ganaron más que el resto del planeta en función a nivel económico, político y social.

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  1. Sara » Posteado en 26 de Agosto, a 12:49

    Gracias por el color que le dio a los juegos con sus comentarios!

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En la alberca y en la pista se tiene el privilegio de presenciar; al coincidir en tiempo y espacio, al hombre más veloz en el agua y al hombre más rápido de la Tierra.
 
El estadounidense Michael Phelps y el jamaiquino Usain Bolt, astros y figuras emblemáticas de los Juegos Olímpicos de Pekín.
 
Los récords tiemblan y estallan ante las impetuosas brazadas del héroe de Baltimore y aladas zancadas del meteoro caribeno.
 
En el relevo 4×100 metros lisos, Bolt y Asafa Powell son dos relámpagos negros, pero en el cambio deficiente del testigo o estafeta se ven torpes y sin precisión. Aun así cronometran 37.10 con Nesta Carter y Michael Frater. Rompen las marcas, olímpica y mundial, de 37.40 en poder de las cuartetas de Estados Unidos que corrieron en el Campeonato Mundial de Stuttgart 1993 y en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
 
Cerca de 90 mil pares de ojos siguen en el Nido de Pájaro el fogonazo amarillo de Jamaica. Y se tiene la sensación de que si Bolt y Asafa hubiesen tenido sincroniía en el cambio habrían derrumbado el muro de los 37 segundos, lo que significa un promedio de 9.25 en cada 100 metros y la alta probabilidad de que Bolt, con velocidad lanzada, haya corrido por debajo de los nueve segundos en el hectómetro.
 
En la noche memorable que corrió los 200 metros llanos en 19.30 le tomé un cronometraje manual parcial de 0.75 segundos en un segmento de diez metros. Dos más en 0.80, lo que equivale a un promedio de 45 y 48 kilometros por hora.
 
Evidentemente sin ningún valor más que para el observador que ahora comparte la medición con el amable lector.
 
El cronometraje manual es mucho más rápido que el electrónico. Hago un paréntesis para indicar ahora que, por una larga tradición deportiva, se considera al triunfador de los 100 metros lisos en Juegos Olimpicos o en Campeonatos Mundiales como el hombre más rápido del planeta. Pero esto no es asá. El hombre más rápido del planeta, por lo general,  siempre ha sido el atleta de los 200 metros.
 
En física la velocidad tiene diferentes clasificaciones, que van desde la absoluta que es la de la luz, y que viaja en números redondos a 300 mil kilómetros en un segundo, a otras denominadas angular, tangencial, instantánea, promedio.
 
Comparemos la velocidad promedio de Usain Bolt en 100 metros con la de 200 metros. Cuando rompió el récord mundial en 9.89 corrió a un promedio de 10.319 metros cada segundo lo que equivale a 37,151.702 kilometros por hora.
 
Y en los 200 metros cronómetro 19.30 para una velocidad promedio de 10.362 metros en un segundo con la correspondiente de 37,305.699 kph. Es mucho más rápido en 200 m. Compare.
 
En Tokio 1991 durante el Campeonato Mundial el estadounidense Carl Lewis alcanzó de manera efimera, de los 70 a los 80 metros, una velocidad (0.83 segundo en 10 metros) medida con cronometraje electrónico de 43,373.493 kph. Lewis batió en aquella ocasión la marca mundial en 9.86. Sin duda alguna la velocidad de crucero de Usain Bolt es mucho más alta que la de Lewis.
 
Con tres oros, tres récords mundiales y tres récords olímpicos vive su momento estelar. Bolt se reafirma en la figura cimera del atletismo olímpico. Es un triplete extraordinario.
 
En el concurso femenino atlético la etiope Tirunesh Dibaba se convierte en la primera mujer en conseguir el doblete olímpico en los cinco mil y diez mil metros lisos. En prueba lenta y con demostración de velocidad terminal logra el oro en las 12 vueltas y media al estadio en 15.41.40. Domina en capacidad resistencial y en estrategia a la ex plusmarquista mundial Elvan Abeylegesse, de Turquía, y a Meseret Defar, de Etiopia, oro en Atenas.
 
Con aspiraciones a un doblete dorado enfrentan este sábado en la distancia media de los 5,000 metros el monarca de los 1,500 metros, Rashid Ramzi, de Barhein y el campeón de los 10,000 metros Kenenisa Bekele, de Etiopia, en una carrera de campanillas.

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21 de Agosto, a 17:49

Lobo entre Lobos

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Bañados en la luz artificial y lunar, los atletas corren como lobos excitados en la pista escarlata sobre el ciervo imaginario que es el oro olímpico.
 
Alternan la punta los negros correlones del Valle del Rift Asbel Kiprop y Augustine Choge. Una onda de gritos y aplausos los acompaña en su recorrido elíptico. Rashid Ramzi, de Barhein, va emboscado en el epicentro de lucha. Es la final de los 1,500 metros lisos. Un hilillo eléctrico corre por la espina dorsal del Nido de Pájaro.
 
La carrera atlética, cien, cuatro, ocho, cinco mil, maratón, proyecta un efecto estético en el espíritu. La carrera establece un puente de emoción. La velocidad y la resistencia se cuelan por las venas y llega al corazón. La carrera es la naturaleza misma del hombre.
 
El sociólogo Desmond Morris nos dice que la popularidad del futbol obedece a ese arco que toca nuestra mente con los hilos hereditarios, genéticos, y nos remonta a los tiempos pretéritos cuando la horda iba de caza, tras el mamut o el dientes de sable.
 
Nos transporta a aquel pasado remoto indeleble en los genes. Son los movimientos naturales del hombre que lo salvan del peligro y le producen placer. Los que cultivaron para la salud y el arte marcial los griegos, los celtas y otros pueblos.
 
Si añadimos el balón como la figura geométrica perfecta se refuerza el efecto estético. Si reflexionamos o extendemos la idea y acaso, si agregáramos unas cuantas gotas de aquel instinto salvaje del Neandhertal o del Cromagnon y cambiamos la elegancia euclideana por el cráneo del enemigo cerraríamos el círculo de la emoción.
 
Los 1,500 metros llanos son una de las pruebas más atractivas del programa olímpico. El atleta combina su astucia e inteligencia con la resistencia y la velocidad terminal.
 
Es tan difícil, que un maestro de la distancia como Hicham El Guerrouj necesitó tres oportunidades olímpicas.
 
La imágenes están grabadas en la memoria del aficionado: Atlanta cuando rodó a los 350 metros de la meta; Sidney cuando lo sorprendió y fulminó el keniano Noah Ngeny, y Atenas cuando derrotó a Bernard Lagat y más tarde se entronizó al conseguir el doblete de los 5,000 en hazaña semejante a la de Paavo Nurmi de 1924.
 
Tan difícil que Lagat bronce y plata olímpica, en un parpadeo nocturno, fue eliminado aquí en Pekín. Venía por los 1,500 y el 5,000.
 
Ramzi sin el más fuerte adversario ventea la oportunidad de victoria a 300 metros de la línea de meta. Como un lobo entre lobos saltó por el bosque de piernas con brutal aceleración. Su figura elástica en la veloz manada adelanta gradual y toma la punta.
 
Reacciona el grupo. Aúlla el estadio. Se cimbra el Nido de ave. La figura de Ramzi, que corre como demonio, se recorta en la última curva. Lo persigue con frenesí el keniano Kipruto Kiprop. La carrera proyecta su efecto estético o nos conduce con placer a la noche de los tiempos.
 
Ramzi marca 3.32.94. Da un zarpazo en la recta final y huye con el oro olímpico. Es un lobo en los 1,500 metros llanos.

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El deporte es espejo de la vida. Hay tiempo para sembrar y tiempo para cosechar. Tiempo para reír y tiempo para llorar; tiempo para recoger piedras.
 
A la luz de las ocho medallas de Michael Phelps y del fogonazo de 9.69 en los 100 metros lisos del jamaicano Usaint Bolt se escriben otras historias con colores menos fuertes y menos brillantes. Las escriben hombres y mujeres que buscaron la gloria en el escenario olímpico y la victoria o la acción sobresaliente se les escurrió como agua en las manos.
 
Hoy China y el mundo del atletismo se entristecen con la lesión de Liu Xiang. Acaso ninguna prueba era tan esperada con tanta expectación, junto con la del hectómetro liso, como la de los 110 metros con vallas. La chispa se prendió el 12 de junio cuando la progresión meteórica del cubano Dayron Robles destrozó la plusmarca mundial en Ostrava en 12.87.
 
Los aficionados se frotaron las manos y esperaron ansiosos el duelo los últimos meses. El emblemático Liu Xiang era el poseedor de la anterior plusmarca con 12.88. Fue el primer chino en obtener el oro olímpico en los Juegos de Atenas. Ganó el primer sitio en el Mundial de Osaka 2007.
 
Se daban las condiciones ideales en el par de fuerzas Dayron Robles - Liu Xiang para formar una hoguera en el Nido de Pájaro, el estadio más hermoso del mundo.
 
Pero Liu Xiang abrió la temporada de manera discreta. Y el manto del misterio cubrió su estado físico. Esta mañana, lamentablemente, Liu Xiang ha abandonado el estadio con dolores en su pierna derecha. Fue como quitarle al atletismo una de sus más preciadas joyas a su corona.
 
Por segunda ocasión la reina del maratón Paula Radlicffe, de Inglaterra, se apaga ante el calor y la humedad. Los atletas son como sensibles barómetros que reaccionan a los cambios de las condiciones metereológicas.
 
Y cada cuerpo lo hace diferente. Y aunque el campeón en términos generales se adapta a cualquier circunstancia la realidad es que el calor y el frío no son iguales para todos. Tampoco la humedad y menos en la agobiante carrera de maratón capaz de fundir a los más fuertes.
 
Hay algo de paralelismo deportivo entre Paula Radcliffe y aquél extraordinario atleta australiano Ron Clarke. Batió 23 marcas mundiales pero nunca subió al podio por el oro. La inglesa tiene una impresionante marca de 2.15.25 y no puede cumplir su aspiración de ser campeona olímpica en su distancia favorita.
 
Allá en la pista escarlata de Barcelona con las luces crepusculares y la tibia atmósfera el zar Sergey Bubka falló en su intento de alcanzar el oro en la pértiga. Y en Atlanta 96, Lindford Christie, el campeón defensor de los 100 metros, cayó fulminado por su segunda salida en falso. Katie Hoff la principal figura de la natación estadounidense fue otra de las que falló en la conquista individual del oro en la pileta.
 
Así es el deporte la actividad humana más difícil del planeta…

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  1. Sara » Posteado en 18 de Agosto, a 19:23

    Creo que fue decepcionante el papel del chino, sin embargo; se me hace comprensible por la tensión y estres que vivien ya que un país y el mundo entero esperaban todo de él.

16 de Agosto, a 22:26

Ruido y Espuma

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Los países que mantienen viva la cruel tradición de los toros son tremendistas. No hay punto medio, oscilan entre el cenit y el nadir de la pasión. Una derrota deportiva es una tragedia e hiriente ofensa y de cualquier éxito modesto hacen ruido y espuma.
Cada cuatro años la historia se repite. Corre el amargo sabor de la insatisfacción por los resultados en los Juegos Olímpicos. No se quiere entender ni aceptar que la actuación de los deportistas es el reflejo de lo que es un país en el campo económico, político, social, cultural.

Campea equivocadamente que para sobresalir en los Juegos Olímpicos es cuestión de echarla ganas, de tener fe, de trabajar en equipo y de tener mentalidad triunfadora. El deporte de alto nivel exige otro enfoque alejado del campo subjetivo. El soporte de la ciencia, la cultura del esfuerzo, el concepto agonal.

No se distingue el deporte individual del colectivo ni el de marca con los de apreciación. Las laringes y los jilgueros han alimentado al grueso núcleo de aficionados ideas falsas y huecas. Con frecuencia se juzga la actuación por el lugar sin considerar jamás el valor del esfuerzo en función del gramo, el segundo y el centímetro. De falsas premisas se obtienen falsas conclusiones.

En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 siete países, Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Alemania, Australia y Francia ganaron 152 medallas de oro. El resto de los concurrentes 149. Y en este grupo hay naciones de prestigio deportivo como Inglaterra, Italia, España.

 No es fortuito que el poderoso Dragón que representa la República Popular China en la parcela de la economía mundial ocupe el primer lugar en el cuadro general de naciones ganadoras de medallas en estos Juegos Olímpicos de Pekín.
Cada cuatro años en México se presencia una guerra florida contra los deportistas. Se les descalifica, se les desprecia, se les insulta. Se muestra indignación y se vive caprichoso engaño.

No son los atletas, ni los dirigentes, aunque debemos consignar que contamos con modelos de los más perseverantes en colocar el caballo atrás de la carreta, los responsables absolutos. Es nuestra modesta posición económica social en el concierto internacional. No sugerimos aceptarla.

Los Juegos Olímpicos debieran representar al país un difícil desafío para nuestros jóvenes deportistas, la gran oportunidad de medirse ante los mejores en circunstancias que no son las más propicias en cuanto a sistemas preparatorios. La necesidad de dar un salto con mayor eficacia y eficiencia.
Y sobre todo de participar en esta fiesta universal del músculo y la inteligencia con alegría y alteza sin dramas ni tragedias.

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  1. Diana S » Posteado en 18 de Agosto, a 12:45

    Es uno de los pocos comentarios inteligentes que se han hecho sobre la participación de México en estos juegos

  2. Liliana » Posteado en 19 de Agosto, a 23:02

    Si alguien es de las voces más prestigiadas del deporte amateur en México, sin duda es este señorón. Felicidades por contar con sus atinados comentarios.
    A él lo felicito porque si bien, no se trata de defender a nadie, se trata de demostrar la realidad que vivimos todos y que en todos, en las actitudes diarias (no comprar productos piratas, eficientar nuestras horas de trabajo, ser honestos etc etc) podemos cambiar.

Si bien la séptima victoria de Michael Phelps se debe explicar conforme a las leyes de la física, específicamente de los fluidos, es preferible aceptarla y entenderla en el prodigioso universo deportivo como una concesión divina.
La espectacular mariposa de Phelps va detrás de la del serbio Milorad Cavic. La derrota del astro parece inminente. Y justo cuando va a ser derrotado la brazada aérea de Phelps desciende del cielo con la velocidad fulgurante de la rapaz falcónida sobre su presa y adelanta en una centésima de segundo. El movimiento subacuático de Cavic es más lento, relativamente, porque su cuerpo se desplaza en un medio que le ofrece mayor resistencia.

Ocurre que en la mariposa intervienen elementos aleatorios. No siempre triunfa quien ocupa la vanguardia. Con relativa frecuencia se observa , en la natación agonal, que si la última brazada del puntero no coincide con la línea de meta está obligado a extender sus brazos y a desplazarse con la inercia de su cuerpo. Ahí pierde partículas infinitesimales de tiempo que, en el estanque olímpico, son una eternidad.

En una centésima de segundo la luz viaja 3 mil kilómetros, de México a Washington –en un segundo hipotéticamente le daría siete vueltas y media a la línea del Ecuador-. En una centésima de segundo Phelps reafirmó con fulgor áureo la inmortalidad deportiva y acrecentó la historia , el mito y la leyenda de su vida olímpica.

Agamenón y la huestes aqueas tardaron 10 años en conquistar Troya porque tras sus poderosas murallas se encontraba el Paladión, la estatua de Palas Atenea, la diosa de la victoria. Y mientras no tuviesen el Paladión no podrian tomar Troya. Cuando Ulises y Ayax lo robaron entonces Héctor e Illión perdieron la sagrada protección.

Los griegos creían que la victoria la concedían los dioses. Como héroe de talla de homérica, en el último instante cuando Michael Phelps iba a ser derrotado intervino Palas Atenea, la de los ojos de lechuza; lo cubrió con su manto y no sólo impidió que fuese derrotado sino que entregó el oro olímpico a su héroe acuático predilecto.

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  1. Juan Dominguez » Posteado en 16 de Agosto, a 22:24

    Arturo fue o no oro la de phelps?

14 de Agosto, a 11:03

Sin ciencia no hay deporte

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Al igual que Corebos de Elida, ganador de la carrera atlética en los Juegos Olimpicos de Atenas 776 AC, el nombre de Michael Phelps quedará eternamente ligado y asociado a los Juegos Olímpicos de Pekín como la gran muralla a China.

Su figura ya es inmortal. Nadie ha ganado tantos oros como él. Tiene once medallas doradas dos más que el legendario finlandés volador Paavo Nurmi, encendedor del pebetero en Helsinki 52, y que Carl Lewis y Mark Spitz; también dos oros más que la gimnasta ucraniana Larissa Latynina.

Cada brazada cada victoria y record es un nuevo gajo de historia que invita a la reflexión acerca de este lucero que ilumina con su luz cenital a la natación, al deporte y a los JO de Pekín.

Phelps es un máquina de nadar que combina los avances tecnológicos, con la técnica, con los nuevos sistemas de acondicionamiento físico y una mentalidad obsesiva de dominio agonal.

Estanques olímpicos rápidos, con rejillas perimetrales que amortiguan el rebote de las ondas en las paredes, carriles antiturbulentos, trajes de baños sin costuras, que se ciñen al cuerpo como la túnica de Neso a Hércules, repelentes al agua que influyen en las actuaciones de los nadadores.

La natación es un deporte que relaciona fuerza, peso y volumen. Si el bañador reduce el volumen del cuerpo entonces resulta evidente que el competidor se desplazará más rápido.

Pero acaso sin duda lo más importante es la ciencia al servicio del deporte. Las investigaciones laboratorio que permiten la recuperación del cuerpo a las cargas de trabajo y a la fatiga que genera el esfuerzo de la competencia, sin el uso de sustancias prohibidas.

Esta natación revolucionaria de los albores del siglo XXI, que lleva 19 record mundiales en Pekin, no se puede entender sin el respaldo científico. Sin la ciencia ya no hay deporte.

Nicky Thierry, el principal estadístico de la natación mundial, me confió hace poco tiempo una frase cruda. “Los países del tercer mundo están condenados a no ganar medallas en la natación olímpica y mundial”. No tienen ciencia aplicada al deporte.

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  1. Erickson » Posteado en 14 de Agosto, a 16:07

    No solo el deporte de la natación otorgará medallas a los paises ultradesarrollados, los paises pobres están destinados a solo participar en cualquier torneo, salvo algunas excepciones como Cuba, o Brazil y Argentina en el futbol.

12 de Agosto, a 20:44

Magia en piruetas chinas

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Como dos gotas de agua las chinas Wang Xin y Roulin Chen cautivan con elegantes acrobacias en la plataforma. Sus vueltas y giros helicoidales en complejos saltos simultáneos dejan agradable efecto estético en los espectadores. Los chinos son un universo aparte en los clavados. El Cubo de Agua de Pekín es un escenario artístico circense.
 
El año anterior, en Melbourne, arrazaron en el Campeonato Mundial con nueve de 10 oros en liza. En China los clavados son la disciplina olímpica más exitosa.
 
Xin y Roulin parecen unas muñequitas de jade, pelo corto, 15 años de edad, 1.36 y 1.37 metros de estatura y con un peso de 28 y 30 kilogramos. No sorprendería si de súbito en el borde de la alberca aparecieran otras iguales mas pequeñas y luego otras de dimensiones liliputenses, pues parecen fabricadas con el mismo molde.
 
Sus cuerpos diminutos, de músculos elásticos y flexibles, y el entrenamiento de fuerza les permiten alcanzar mayor rapidez.
 
Lo sorprendente, además de la técnica y la gracia que exhiben, es la simultaneidad con la que tocan y penetran la azulada superficie acuática. Hay algo de magia y de hechizo en las piruetas de las chinas que ayer, en magistral exhibicion artística, ganaron el oro en los saltos sincronizados de la plataforma de 10 metros.
 
Los entrenadores chinos aseguran que para modelar el éxito crean una simbiosis entre las clavadistas.
 
Desde niñas van a la misma escuela, al mismo club, entrenan juntas y viven bajo el mismo techo. La armonía de la relaciones humanas se manifiesta en la expresión deportiva de las piruetas. El secreto es la simultaneidad en la zambullida.
 
La plata y el bronce lo disputaron los duetos de Australia y México. Las antípodas Cole Briony y Wu Melissa fueron mejores que las mexicanas Paola Espinosa y Tatiana Ortiz.
 
Es la primera vez en la historia olímpica que una dupla mexicana asciende al podio. La experiencia de Espinosa de 21 años con una medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Barcelona, en pareja con Laura Sanchez, tiene su importancia en el rol con su compañera Tatiana Ortiz, de 24.
 
Presentan una tabla de un grado de dificultad superior en tres décimas a las chinas y a las australianas.
 
El grado de dificultad es el valor del clavado. Inician con una imprecisión en el clavado al frente en escuadra, se recuperan y posesionan del tercer puesto con la triple vuelta hacia adentro en ovillo. Las australianas se reafirman en el segundo lugar con una vistosa zambullida que combina maromas y giros.
 
México, con una tradicion en los clavados, corona medio siglo de esfuerzo con el metal de bronce. Es la décima medalla que obtiene en esta disciplina desde que Joaquín Capilla consiguiera el tercer sitio en los Juegos Olimpicos de Londres 1948.

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  1. Fernanda » Posteado en 12 de Agosto, a 21:44

    Pues las chinas siempre han sido buenas en esta disciplina, peor las mexicanas demostraron que sí se puede ¡Felicidades chicas!

  2. Carlos » Posteado en 13 de Agosto, a 07:04

    Pudieron haber apretado mas y ganar la plata pero de todos modos estuvo bien

  3. Julio Colin » Posteado en 14 de Agosto, a 04:48

    Que buenos comentarios ! todo un conocedor del deporte !!!

En dramática persecusión Jason Lézak fulminó con su última brazada al francés Alain Bernard y llevó a los Estados Unidos a recuperar la corona olímpica en la posta libre 4×100 metros, con el récord mundial de 3.08.24, en una acción eléctrica que mantiene vivas las esperanzas del astro Michael Phelps en el camino hacia las ocho medallas de oro.
 
Parecía imposible que Lézak, con medio cuerpo en desventaja de Bernard pudiese remontar la posición de segundo lugar. El Cubo de Agua burbujeaba en sucesivas explosivas de emoción con el sprint de Lézak mientras el destino dorado de Phelps oscilaba en un hilo.
 
La cuarteta norteña alineó con Michael Phelps, Garrett Weber-Gale, Cullen Jones y Lézak. El astro  de Baltimore abrió la posta y aunque estableció récord personal y de su país en 47.51 fue superado por el australiano Eamon Sullivan quien rompió la plusmarca mundial de Bernard (47.50) y la llevó a 47.24.
 
Australia alternó con Estados Unidos la vanguardia. Francia se apoderó de la punta con el esfuerzo de Frederick Bousquet que superó en la tercera posta a Cullen Jones, 46.63 contra 47.65, y luego vendría la persecución victoriosa de Lézak.
 
Fue el segundo oro de Phelps y unas diez mil personas festejaron ruidosamente la competencia.
 
Cuatro récords mundiales fueron destrozados durante la segunda fecha del torneo de natación de los Juegos Olímpicos. El japonés Kosuke Kitajima se convirtió en el primer hombre en cruzar el muro de los 59 segundos al cronometrar 58.91 al revalidar el título que consiguió de Atenas en la distancia de los 100 m estilo de pecho.
 
Kirsty Coventry, de Zimbawe, plata en los 400 medley, batió la plusmarca mundial de los 100 m dorso en 58.77. La anterior, la poesía de Natalie Coughlin en 58.98 desde el 1 de julio durante el Trial de Estados Unidos celebrado Omaha, Nebraska.
 
Rebecca Adlington borró del mapa a la estadounidense Katie Hoff, a la italiana Federica Pellegrina y a la francesa Laure Manaudou en la final de los 400 metros libres (4.03.22) y en grata sorpresa se convirtió en la primera mujer de Inglaterra en ganar el oro olímpico en la distancia.
 
La australiana Lisbeth Trickett con un cronómetro de 56.73 batió a Christine Magnuson, de Estados Unidos (57.10) en los 100 m estilo de mariposa y mantiene a su país en el primer lugar en el cuadro de medallas de la natación femenina con 2-0-2: 4 contra 0-3-1:4 de la escuadra norteña.
 
Michael Phelps se colocó en el cuarto en la final de los 200 m libres. Su espléndida forma puede llevarlo a romper su propio récord mundial ante la amenaza del coreano Taehwan Park.

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  1. Johnny » Posteado en 11 de Agosto, a 23:39

    Phelps se va quedar corto, depende de un equipo en más medallas y es muy posible que le fallen

  2. mel » Posteado en 11 de Agosto, a 23:55

    hola

  3. andrew » Posteado en 12 de Agosto, a 03:41

    olympic fans social networking? visit the social network focus on olympic, http://www.olympic-network.net/

  4. pedro » Posteado en 12 de Agosto, a 03:51

    de acuerdo, sara

  5. ana » Posteado en 12 de Agosto, a 14:55

    ¡phelps es increible!

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Con un ritmo irresistible, Michael Phelps rompió la zona de competencia del húngaro Laszlo Cseh y de Ryan Lochte, de los Estados Unidos, sus dos grandes antagonistas en los 400 m combinado individual. Emergió con el récord mundial en 4.03.84 y la primera medalla de oro en el torneo de natación de los Juegos Olímpicos.

De 23 años de edad, Phelps es un prodigioso nadador que domina la técnica de tres estilos, la mariposa, el crawl y el dorso. Esta versatilidad tan singular, lo convierten en un temible depredador acuático en el medley o combinado. Por lo general la mayoría de los nadadores tiene la base de dos estilos.

Su habilidad se da en sus masas musculares, elásticas y flexibles, a las que suma el instinto dominante del animal que lucha. Phelp, una máquina de nadar, es la manifestación de la actual cultura estadunidense: resultados rápidos en distancias cortas; acaso de una juventud modernista que no está dispuesta a pagar el precio de valores más duraderos.

Los resultados de Estados Unidos en el crawl en los 400 y 1,500 m libres, antes pruebas emblemáticas son ahora uno de sus puntos vulnerables, el talón de Aquiles de su natación varonil.

Fue la octava ocasión que Michael Phelps rompe la plusmarca mundial de los 400 m estilos desde que se apoderó de ella el 15 de agosto de 2002 en Fort Laudeardale, Florida, en 4.11.09.

Esta mañana, con su esfuerzo, al ensanchar en 1.41 segundos los horizontes de la capacidad resistencial del hombre, señaló la accesibilidad a la ruptura del muro de los cuatro minutos. Se revela como algo más tangible en una prueba de tanta exigencia técnica.

Un comparativo de esta exhibición de poderío lo podemos apreciar o intuir si consideramos que en la década de los 20 el legendario Johnny Weissmuller fue el primer hombre en destrozar el límite de los cuatro minutos en los 400 m en nado libre.

La primera acción de Phelps presagia un destino halagüeño en su objetivo.

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Comentarios

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Exhibiendo 1-5 de 5
  1. terra » Posteado en 11 de Agosto, a 12:15

    hola

  2. juan » Posteado en 11 de Agosto, a 12:41

    phelps es phelps.

  3. Sara » Posteado en 11 de Agosto, a 18:05

    En lo personal ODIO a los gringos pero Phelps es un verdadero astro de la natación

  4. Phelps » Posteado en 11 de Agosto, a 20:36

    Phelps es un bueno nadador

  5. Phelps » Posteado en 11 de Agosto, a 20:49

    Phelps

El análisis a profundidad: récords, medallistas, todo bajo la lupa de toda una autoridad en el deporte olimpico.